martes, 20 de diciembre de 2016

JOVENES DE CRISTO


Oye joven: ¡Jesús te ama! Y este mensaje tiene como único propósito  hablarte precisamente del gran amor que Dios tiene hacia ti (1 Juan 4:10). Estamos viviendo en los postreros tiempos, en los cuales ser joven y darle tu vida a Cristo desde tu juventud (Eclesiastés 12:1) son cosas que cada vez se tornan más difíciles, pero sabemos que todo lo podemos si permanecemos en Cristo Jesús (Filipenses 4:13), y por medio de la Santa Biblia veremos que es posible entregarle a Cristo esos días tan hermosos en la vida del ser humano: La juventud. ¡Bendito sea el Nombre de Jesucristo!
Satanás y sus demonios, el mundo, y nuestra propia carne seducen a los cristianos a dejar la santidad y pecar deliberadamente contra Dios, teniendo en poco el sacrificio que Cristo Jesús ofreció en la cruz del Calvario (Hebreos 10:26-29), pero los jóvenes en particular, son quienes reciben un intenso bombardeo de “ofertas” e “invitaciones”, cuyo único objetivo es desviar y alejar al joven de Cristo Jesús, el único Camino que lleva a Dios (S. Juan 14:6). Vivimos en tiempos extremadamente peligrosos; los jóvenes de hoy en día tienen acceso mucho más fácil y rápido al pecado, en comparación a los jóvenes de hace 50 ó 60 años atrás. Nos ha tocado vivir en tiempos en los que la mal llamada ciencia y la tecnología aumentan a un ritmo nunca antes visto (Daniel 12:4). En cuestión de segundos el joven hoy puede tener acceso a la violencia, pornografía, música mundana, decadencia social y todo tipo de información corrompida que se les ofrece a los jóvenes por medio de la televisión, internet, telefonía celular, etc. Todo esto, al entrar por los ojos del joven, cautiva su interés, su amor, su corazón, llenando de esta forma todo su ser de tinieblas (S. Mateo 6:22-23). Todo “lo nuevo” (aunque Eclesiastés 1:8-11 declara que no hay nada nuevo debajo del sol), “las nuevas tendencias”, “las nuevas modas”, y “los nuevos estilos de vida” que aparecen en el mundo es a los jóvenes principalmente a quienes tratan de influenciar para que deshonren a Dios. El mundo le está diciendo al joven: “Quiero ser tu amigo”. Sin embargo, la Santa Biblia nos enseña:
¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. (Santiago 4:4)
Los jóvenes no deben ignorar que la amistad del mundo es enemistad contra Dios.
Tristemente en la mayor parte de las Iglesias cristianas evangélicas son pocas las prédicas dirigidas hacia los jóvenes que hablen sobre el peligro del pecado. No se les enseña a los jóvenes a guardarse en santidad para el Señor (Hebreos 12:14) ni tampoco a tener temor reverente a Jehová, el Dios viviente (S. Lucas 12:4-7). Así como hay falsos profetas y falsos maestros que tuercen la Palabra para manipular a la Iglesia del Señor y despojar a las ovejas de sus bienes y dinero, aprovechándose de su necesidad y falta de conocimiento de las escrituras (2 Pedro 2:1-3), así también hay muchos “maestros” y “evangelistas” que no les predican a los jóvenes la Palabra de Dios tal y como está escrita en la Santa Biblia. Son muchos los que se paran en los púlpitos a entretener y hacer reír a los jóvenes con sus fábulas (2 Timoteo 4:3-4). En muchas congregaciones el servicio de jóvenes, culto juvenil o como sea que le llamen a la reunión de jóvenes, ésta se les presenta a los jóvenes como un “club social” para hacer nuevos amigos o conseguir novio o novia. La alabanza y la adoración que se les enseña a cantar a los jóvenes son ritmos mundanos y pactados como el “reggaetón cristiano” y el “rock cristiano”, lo cual es completamente contrario a lo que enseña la Santa Biblia:
No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. (Efesios 5:18-20)
¿Cuál es la diferencia? De izquierda a derecha: artista mundano Daddy Yankee y el “artista cristiano” Funky. Son muchos los que actualmente introducen la mundanalidad dentro de la Iglesia, por ejemplo, por medio de ritmos mundanos y pactados como el reggaetón y el rock.
La Biblia enseña que debemos cantar salmos, himnos y cánticos espirituales, los cuales al ser ofrecidos en espíritu y en verdad a Dios (S. Juan 4:23-24), Él los recibe por medio de nuestro Señor Jesucristo como sacrificio de alabanza (Hebreos 13:15). Sin embargo, Dios no recibe ningún tipo de alabanza por medio de ritmos que inciten a la mundanalidad. La voluntad de Dios es que tú, joven que lees este mensaje, le adores en la hermosura de la santidad (Salmos 96:9), no que contamines la Casa de Oración y el Altar de Dios, imitando la forma de vestir, actuar y cantar de los que adoran a Satanás por medio del reggaetón y el rock. Por eso la Biblia ordena:
Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. (Jeremías 15:19)
Es necesario que los jóvenes se den cuenta de que Dios los ama, que Dios quiere que los jóvenes le pidan sabiduría para conducirse en este mundo sin contaminarse (Proverbios 23:15), que Dios quiere y puede usar a los jóvenes tal y como siempre lo ha hecho desde el Antiguo Testamento. Es lamentable que muchos jóvenes piensen que Dios no los puede usar, por el simple hecho de ser jóvenes. La Biblia nos muestra que Dios, por medio del apóstol Pablo le ordenó a Timoteo:
Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. (1 Timoteo 4:12)
Los jóvenes tienen que darse cuenta de que Cristo Jesús los ama y que Él quiere y puede usarlos con poder para gloria de Dios Padre.
No importa si el mundo, tu familia, o aun los hermanos de la congregación no crean que tú, por ser joven, puedas ser usado como instrumento por Cristo Jesús para la honra y la gloria de su Santo Nombre. La Biblia es muy clara al enseñar que si alguien (independientemente de su edad) ama a Cristo y lo demuestra guardando sus mandamientos (S. Juan 14:15S. Juan 14:21) y se guarda en santidad para el Señor (2 Timoteo 2:19-21) ciertamente será usado por el Señor como instrumento para la honra y la gloria del que está sentado en el trono y del Cordero. ¡Bendito sea el Nombre de Jesucristo!
No olvidemos que el poder le pertenece a Dios y al Cordero (Salmos 62:11), que Cristo Jesús es el que da los talentos (S. Mateo 25:14-30) y la gracia para servir a Dios (Santiago 4:6) y que el Espíritu Santo puede usar con poder a quien Él quiera, siempre que el joven anhele ser usado por Él y se lo pida con un corazón humilde. No es el joven el que puede hacer grandes cosas, es el Espíritu Santo el que puede tomar al joven, a ese muchacho menospreciado, y usarlo como instrumento. Joven: No dejes que nadie tenga en poco tu juventud (1 Timoteo 4:12). ¿Recuerdas que Jeremías no creía que él pudiera ser usado por Dios sólo porque él era joven? ¿Qué le dijo Dios a Jeremías? Veamos qué dice la Biblia:
Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.
Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.
Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande.
No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová. (Jeremías 1:5-8)
Así como Jehová Dios usó a Jeremías desde su juventud, ese mismo Dios tiene el poder, la potestad y el deseo de usarte también a ti desde tu juventud. La Biblia nos muestra la forma poderosa en que Dios usó a muchos jóvenes como instrumentos en sus manos y se glorificó haciendo grandes cosas por medio de ellos y en favor de ellos. Los jóvenes de la Biblia fueron tentados, su fe fue probada, en múltiples ocasiones se sintieron solos y tristes y lloraron, pero Jehová, el Dios de toda consolación (2 Corintios 1:3) los reanimó para que siguieran adelante; otros jóvenes de la Biblia le fallaron a Dios, pero reconocieron su pecado, su rebelión, y vinieron al Señor con un corazón contrito y humillado, y el Señor con amor los perdonó y restauró. Algunos ejemplos de estos jóvenes están en: Génesis 41:1-572 Crónicas 34:1-7Jueces 15:9-201 Samuel 17:1-58Daniel 3:1-30Daniel 6:1-28. Todas estas personas, aunque fueron jóvenes, fueron usadas en diferentes formas por Jehová Dios, ya que Jehová es soberano y usa a cada quien como Él quiere (1 Corintios 12:11). Sin embargo, todos estos jóvenes se dieron cuenta de que su Dios, quien también es nuestro Dios, no era una religión, sino un Dios vivo, santo, todopoderoso, a quien ellos podían recurrir para encontrar socorro (Hebreos 4:16), protección (Salmos 91:1-2), descanso (S. Mateo 11:28) y perdón (Salmos 130:1-4).
Tristemente hoy en día hay muchos jóvenes y adolescentes caídos espiritualmente, desanimados y aburridos dentro de las congregaciones.
¿Por qué hay tantos jóvenes caídos espiritualmente, desanimados y aburridos dentro de las congregaciones? Porque no están poniendo sus ojos en Jesús (Hebreos 12:2), sino en los hermanos de la congregación, y no han aprendido a ver a Jesús de la forma como lo hicieron los jóvenes que aparecen en la Biblia: No como una religión, sino como lo que Él realmente es: Un Dios vivo, santo, todopoderoso, al que podemos clamar y Él nos responderá (Jeremías 33:3). Es triste que hoy en día muchos jóvenes, cristianos o no,  sigan pensando que Cristo Jesús es una religión más, o las cuatro paredes y las bancas de un templo. Jesús enseñó claramente:
Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. (S. Juan 15:4-5)
El significado del verbo “permanecer” es: Mantenerse sin cambios en un mismo lugar, estado o condición. ¿Y en qué lugar enseña la Biblia que debemos mantener y fundamentar nuestra fe? En la Roca de nuestra Salvación que es Cristo Jesús ¿Y cómo podemos lograr esto? Poniendo la Palabra de Dios por obra (S. Mateo 7:24-29) y dime tú, joven: ¿En qué condición o estado quiere Dios que estés tú? Preparado, con aceite en tu lámpara (S. Mateo 25:1-13), esperando el sonar de la Final Trompeta para irte con Cristo Jesús en el arrebatamiento de la Iglesia (1 Tesalonicenses 4:13-18). Entonces ¿a qué conclusión podemos llegar?: Hay tantos jóvenes caídos espiritualmente, desanimados y aburridos dentro de las congregaciones porque no hay una relación genuina, íntima y sincera con el dador de la vida: Jesús.
Cuando el joven cristiano cree que Jesús y su evangelio son una religión más, nada tiene sentido, todo está vacío, todo es aburrido; el joven pierde su interés en guardarse en santidad para Jesús (Hebreos 12:14). El joven que piensa que Jesús es una simple religión de las miles que existen en el mundo, experimenta un vacío en su interior, e ir a la iglesia es sólo una obligación más que debe cumplir por exigencia de sus padres…y la práctica del pecado se vuelve algo normal y cotidiano en su vida, porque al considerar a Jesús “algo” (una religión) y no alguien (Su Señor y Salvador: una persona de la Trinidad de Dios), no le puede amar como Jesús quiere que el joven le ame (S. Juan 14:24).
¿Cuántos jóvenes han caído en pecado y han perdido el gozo de la salvación de Dios en sus vidas? Porque el pecado quita el gozo que Dios le da al cristiano aun en medio de la prueba, el gozo de la salvación. El pecado quita la sonrisa de tu cara, crea un vacío y culpa en tu interior. David, ese joven que era conforme al corazón de Jehová (1 Samuel 13:14), al caer en pecado, sintió todo eso, por tal razón él clamó a Jehová Dios diciendo:
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu.
Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente. (Salmos 51:10-12)
David escribió el Salmo 51 después de haber sido reprendido de parte de Dios por medio del profeta Natán por haber dormido con Betsabé, mujer de Urías heteo (2 Samuel 11:1-272 Samuel 12:1-25). Vemos que David perdió el gozo de la salvación de Dios a causa de su pecado. ¿Cuántos jóvenes al igual que David han perdido el gozo de la salvación de Dios a causa de su pecado? Joven, es necesario que veas que el pecado te quita el gozo, seca tu vida, y su paga es la muerte (Romanos 6:23). Mientras no dejes de ver a Jesús como una religión y no te arrepientas de tu pecado, el gozo que el Espíritu Santo produce en el cristiano, no vendrá a tu vida, sino que seguirás sintiéndote vacío y seco por dentro. La Biblia dice en el Salmo 32:
Mientras callé, se envejecieron mis huesos 
En mi gemir todo el día.
Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Selah (Salmos 32:3-4)

El salmista declara que mientras él calló y no confesó su pecado delante de Jehová Dios, sus huesos se envejecieron (Salmos 32:3) y su verdor se volvió en sequedades de verano (Salmos 32:4). Es común escuchar a la gente decir que todo joven vive “los días frescos y radiantes de su vida”. Sin embargo, lo que la gente no sabe es que el hombre y la mujer que vive en pecado, aunque sea joven, siempre estará seco, envejecido y debilitado a causa de su pecado.
Muchos jóvenes que han caído en pecado reciben discriminación en lugar de una Palabra de restauración.
Lamentablemente hay muchos jóvenes a quienes Satanás ha derribado, pero lo más triste es que esos jóvenes se sienten tan sucios e indignos de la misericordia de Dios, que prefieren quedarse derribados, caídos espiritualmente que venir a los pies de Cristo otra vez, porque no han encontrado a alguien que con amor les hable del perdón y la misericordia de Dios, ya que la Iglesia del Señor siempre quiere recibir misericordia de parte de Jehová Dios, pero no quiere tener misericordia con aquellos que le han fallado a Dios (S. Mateo 9:13). ¿Qué nos enseña la Biblia sobre esto? Veamos:
Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. (Gálatas 6:1)
Joven, como hemos aprendido por medio de la Biblia, Jesús, el Rey de reyes y Señor de señores quiere y puede usarte en forma poderosa para la gloria y la honra de su Nombre. A Jesús no le importa si eres pobre o rico, si tienes muchos estudios o si nunca has asistido a una escuela. Jesús no menosprecia a los jóvenes como el hombre lo hace, todo lo contrario: Jesús ama y quiere usar a los jóvenes, pero es necesario que dejes de ver a Jesús como una religión y que arregles tu vida delante de Él (Isaías 1:18). La Biblia declara:
El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. (Proverbios 28:13)
Los jóvenes y adolescentes que han caído en pecado necesitan que alguien, en el amor de Cristo, les hable del perdón, la restauración y la salvación que hay en JESUCRISTO.
En Jesús, jovencito o jovencita que lees este mensaje, puedes encontrar perdón, restauración y vida eterna. Satanás quiere que pienses que tu pecado no puede ser perdonado, y no importa si Satanás ha usado a personas para decirte que eres “basura”, ya que tú no lo eres. Quiero que sepas y creas con todo tu corazón que en Jesús hay perdón:
De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo.
Señor, oye mi voz; Estén atentos tus oídos 
A la voz de mi súplica.
JAH, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?
Pero en ti hay perdón, Para que seas reverenciado. (Salmos 130:1-4)
Joven, no endurezcas más tu corazón (Hebreos 3:7-9) y ven a Jesús hoy. Dale tu juventud al Señor Jesucristo y Él te dará el perdón, la salvación y la paz que necesitas. La Biblia dice sobre Jesús:
El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. (Efesios 4:10)
El versículo que acabas de leer tiene un profundo significado teológico que en otra ocasión tocaremos. No obstante, lo que quiero que sepas es que así como Jesús subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo, asimismo, Jesús quiere llenar toda la vida del joven. Ábrele la puerta de tu corazón a Jesús, y Él llenará todas las áreas de tu vida: Jesús será tu Dios, tu Señor, tu Salvador, tu Redentor, tu Protector, tu Proveedor, tu Novio y tu Amigo. Sólo ábrele la puerta de tu corazón a Jesús, dale una oportunidad a Jesús, el Hijo de Dios, y Él será el todo de tu vida.
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. (Apocalipsis 3:20)
Sigamos velando y orando porque Cristo Jesús pronto viene por su Iglesia. Amén.
Les ama en Cristo,
Hno. Diederik Maynard

miembro
Iglesia Central Camino de Santidad
jesucristotellamahoy@gmail.com
(+505) 8745-5625
Dirección (Iglesia):
De los semáforos del Colonial, 3 c. al sur. Antiguo Cine Rex.
Managua, Nicaragua.

lunes, 19 de diciembre de 2016

FIRMES EN LA FE


El hecho que ahora somos hijos de Dios no quiere decir que no nos enfrentaremos a situaciones que ameritaran un esfuerzo para mantenernos firmes sin tropezar.
Los caminos del Señor son una delicia y no cambiaria por nada el día que decidí seguirlo, pero cuando decidí seguirlo no me aseguraron que esto seria un camino de rosas, al contrario, sabia muy bien que ese día comenzaba una lucha entre mi hombre interior y mi espíritu que anhela hacer la voluntad de mi Padre.
Y en este camino nos encontraremos como todo tipo de cosas, las circunstancias difíciles se presentaran, los episodios grises serán constantes, y una que otra vez nos sentiremos con ganas de rendirnos, ¿ó no te ha pasado a ti?
Todos en algún momento de nuestro caminas por “a” o “b” motivo, pensaremos en rendirnos, pero si nos rendimos no somos dignos de heredar la vida eterna que Dios tiene preparada para cada uno de nosotros. Y es que cada uno de nosotros debes cuidar el hecho de mantenernos firmes en la fe.
Pablo les decía a los de Corinto: “Velad, estad firmes en la fe”, cuando se refería a velad se refería al hecho de mantenerse alerta, es decir no descuidarse, ¿Cuántos de nosotros descuidamos nuestro habito de orar?, ¿Cuántos de nosotros descuidamos nuestro habido de la lectura de la Palabra, de congregarnos o de servir al Señor?, cada día tiene que ser una ocasión para estar alertas y tratar la manera de mantener una verdadera comunión con el Señor, porque allí es donde encontraremos todo lo que necesitamos para mantenernos firmes en la fe.
Quizá últimamente te has sentido débil y has tambaleado, yo te pregunto: ¿Estas velando?, es decir: ¿Estas alerta de mantener tu comunión con el Señor?, no me vengas con la excusa de: “es que me siento mal y no me dan ganas de orar, ni de leer la Biblia y menos congregarme”.
¿Quién se invento que cuando te sientes mal tienes que dejar de orar, leer la Palabra o congregarte?, yo soy de la idea que cuando te sientes mal ES CUANDO MAS NECESITADO ESTAS DE ESTAS TRES COSAS.
Hay personas que pasan quejándose toda la vida cristiana, deberían de cambiarle nombre y ponerles: “DOLORES”, porque pareciera que todo es un dolor, usando frases como: “desde que me hice cristiano solo problemas me vienen”, “desde que sirvo al Señor todo me sale mal”, “desde que voy a la Iglesia nadie me habla de mi familia”, etc.
Lo que tu no te has dado cuenta, que antes en el mundo a ti no te pasaba nada porque estabas bajo el régimen de pecado, dirigido por Satanás y sus secuaces, por esa razón el no tenia porque ponerte problemas, mientras estabas con el, pero ahora que decidiste seguir a Jesús le proclamaste la guerra al enemigo y por esa razón tratara por todos los medios posibles hacerte volver a su redil de muerte y perdición.
Además de eso, ¿Por qué te quejas tanto?, ¿En quien has creído?, ¿No crees que Dios tiene el suficiente poder para sacarte de cualquier circunstancia?, ¿Entonces porque lloras tanto y te quejas por todo?, en lugar de eso, deberías comenzar a meterte mas con el Señor, a buscarlo de madrugada, a interesarte por la lectura de su Palabra, a crecer en el ámbito espiritual lo que se traducirá en FE, esa fe que se necesita para creerle a Dios y para vivir una vida cristiana a plenitud, pues sin FE es imposible agradar a Dios.
Pablo les decía a los de Corinto: “portaos varonilmente, y esforzaos”, en pocas palabras y traducido a mi lenguaje popular: “dejen de llorar y métanse mas con el Señor”.
Y es que la vida cristiana se base en la comunión personal que tienes con el Señor, tú puedes elegir una de dos cosas:
1. Seguir llorando toda la vida por tus males y quejándote de todo.
2. Meterte con el Señor en una comunión verdadera que como resultado hará que crezca la FE en ti y te afirmara frente a cualquier circunstancia.
La decisión es tuya, la primera es la que todos aquellos que no han entendido su llamado, ni lo que es ser cristiano toman. Y la segunda decisión es la que aquellos que sin ser perfectos han tomando en FE esforzándose y portándose varonilmente frente a las circunstancias de la vida.
Amados hermanos, el deseo de mi corazón es que entendamos que la vida cristiana no es fácil y que vendrán una y mil situaciones que querrán apartarnos de este camino de VERDAD y VIDA, pero es ahí en donde tenemos que velar por mantener firme nuestra fe, portándonos varonilmente y sobre todo ESFORZANDONOS.
Es por ello que te motivo a que cada día cultives una vida de comunión real con el Señor, no dejes de orar, no dejes de leer la Palabra, no dejes de congregarte, no dejes de servir al Señor en lo que puedas, mantente ocupado en la obra del Señor y en la comunión con El, pues eso hará de ti una persona mas fuerte ante la adversidad.
Termino con esto:

“Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos”

1 Corintios 16: 13

Autor: Enrique Monterroza

viernes, 16 de diciembre de 2016

Si quieres hacer reir a Dios cuentale tus planes


Sin afán religioso, el otro día escuchaba sobre lo que debió haber sentido Noé cuando Dios le dijo que hiciera un arca y congregara a todas las especies de animales y a los suyos porque vendría una gran tempestad. De seguro, empezando por su esposa e hijos, fue el hazmerreír de todos. Luego, al esperar tantos años, no dudo que él mismo haya pensando que se había vuelto loco. Pero no, porque todo pasó tal se le había dicho.

Su obediencia, capacidad para escuchar a la vida, Dios, la energía, la fuente, el universo -como quieras llamar a eso superior que le habló— es digna de admiración, así como es mínimo rendirle un aplauso de pie a su Fe. Sí, esa que tantos decimos tener pero que si existiera un aplicación para medirla, como se mide el porcentaje de pila del celular, cuidado y la mayoría andaríamos en números rojos de la baja carga de Fe que tenemos.

Muchas veces, casi a diario, olvidamos que absolutamente no tenemos el control de nada de lo que vinimos a aprender en nuestra experiencia humana. (Si lo tuviéramos sería bastante aburrido de hecho, sería una vida sin emoción, sin retos, sin aprendizaje). Pasamos aferrados tercamente a nuestra voluntad. Sentimos, creemos y asumimos que lo que nosotros pensamos es lo único que debe manifestarse en nuestras vidas; cuándo y cómo nosotros deseamos.

La frustración, que apuesto has sentido en algún grado y en uno, varios o muchos momentos de tu vida, tal cual yo lo he vivido, es cuando las cosas no salen de esa forma que planeamos y la vida te hace esperar o te lleva por otro lado. No, bueno, hay que ver nuestras reacciones que varían desde rayando en la desesperación, la tristeza, la congoja y la depresión.

Pero, ¿quién nos dijo que tenía que ser como nosotros decimos?, ¿en donde está el papel firmado con tal sentencia y garantía? La única firma que Dios ha puesto en nuestra vida es la de prestárnosla y la de haber depositado deseos en nuestro corazón que es lo que Él desea que realicemos. Sí, es su plan el que vinimos a realizar, no el nuestro.

El porqué la mayoría de las personas experimentamos esa frustración por no recibir lo que nosotros creemos que nos corresponde en todas las áreas — personal, profesional, de relaciones, amistad y otras—, es muy simple: porque hemos perdido la Fe.

Y no es que voy a entrar en temas religiosos, que yo honestamente con la religión no me llevo, pero sí con Dios o al menos algo superior a nosotros. La mayoría nos decimos hombres de Fe, pero, la mayoría también lo somos de la boca para afuera. Nuestro corazón está “pensando” terca e intensamente en todos los deseos que nosotros mentalmente, por compararnos con los demás, gracias a la influencia del marketing, por falta de auto y otras situaciones, hemos creado. Ya no creemos en lo que deberíamos de creer. Creemos en lo que creemos nos conviene.

Por ejemplo: las relaciones de pareja son tan complicadas actualmente. En la época de mis abuelos, casarse era “para toda la vida”. Te fuera como te fuera, desarrollabas esa tolerancia y capacidad de siempre buscar una solución, una salida para permanecer juntos. Yo no digo que deba ser así siempre y que debas aguantar hasta la tumba situaciones que ya sabemos que es mejor no alojar en nuestras vidas, pero tampoco creo que la opción sea tomar una relación como si fuera una prenda de vestir, que quizás a la primera o a la segunda puesta ya no nos gusta y la tiramos. Las personas no encuentran una relación estable, en gran parte, por esa razón, porque ahora tienen poca tolerancia hacia desarrollar un proyecto de vida junto a alguien y todo lo que implica, tienen poca Fe o nada, en lo que juntos son capaces de desarrollar, compartir, crear y avanzar. Y pues sin Fe, no llegamos a ningún lado. No tienen Fe, porque no esperan nada, entonces les da igual.

La Fe, además, va más allá de las palabras, en consecuencia con las acciones. Todos quieren una pareja y una relación de cuento de Disney donde fueron felices para siempre, pero de decirlo no pasan y pues nada en la vida se sostiene de palabras, sino de que de hechos.

Una gran ausencia de Fe, la estelar después de la que no permite lograr o consolidar una relación amorosa, es la en sí mismos. La gran mayoría de las personas no logra las metas personales o profesionales que desea alcanzar porque dicen tener Fe, si es que son conscientes de que hay que tenerla, pero no la viven, no hacen nada por nutrirla y ser consecuentes con y si ellos mismos no creen en ellos, ¿por qué los demás habrían de creer?

Muchas personas tienen carencias económicas por falta de Fe, así de simple. No se asumen ni descansan en saber que una fuerza superior, les proveerá de todo lo que necesitan. No tienen fe y desesperan. En vez de moverse en fe y accionar en la búsqueda de esas puertas que significan un trabajo, un salario mensual o ingresos extra, se dedican a lamentarse. Y vaya que puedo dar fe, precisamente de esto: cuando en algún momento la cuestión económica se puso cuesta arriba quizás algunos días salía al trabajo sabiendo que no tenía dinero para la comida porque el que había era para los pasajes, entonces, decidí no afanarme; bien decían que Dios proveía y en efecto, esos días no faltaba quien me dijera: “toma mi almuerzo porque voy a ir a comer afuera,” o alguien me invitaba a comer o bien, mis padres me llamaban para decirme que me habían depositado tal cantidad de dinero para que tuviera con qué comer. Yo tenía Fe, no me angustiaba y todo se fue solucionando un día a la vez. Yo, en esa situación decidí tener Fe.

A la Fe la definen como: “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Y así es. La cosa es entender que para tener Fe, necesitamos tener esperanza y la esperanza se crea con lo que se nos dice o se nos promete. Por ejemplo: cuando un padre o una madre le dice a su hijo que cuando acabe con toda la comida le dará el postre que tanto le gusta, muchas veces el niño se desespera y sin acabar dice que ya terminó, que no quiere más, que ya quiere el postre. Esos somos nosotros cuando nos frustramos, queremos evadir el aprendizaje que la vida nos ofrece llegar a donde deseamos y punto. Quisiéramos evitar nuestro recorrido de aprendizaje y que nos llevaran en un helicóptero a la meta.

Pero cuando esto sucede, el padre o la madre le hacen saber a su hijo que no, que hasta que acabe con todo lo que hay en el plato, le darán el postre. Un niño obediente acaba y cuando lo hace obtiene su recompensa, no se desespera porque confía en la palabra de sus padres. Tiene Fe, basada en la esperanzas de las palabras de sus progenitores. Mientras, nosotros esperamos muchas veces que sucedan las cosas que deseamos y no las que son parte de nuestro Plan Divino, por eso es que nos dedicamos al berrinche al ver que nada sale como planeamos. Pero nadie nos dijo que eso era para nosotros. De hecho muchas veces nos afanamos tanto que la vida permite que lo obtengamos y cuidado y no se ha convertido eso tan deseado en un tormento y en algo que terminamos sacando de nuestras vidas... Como bien dicen: “Si quieres hacer reír a Dios cuéntale tus planes.”

Ahí esta otro detalle, debemos escuchar en nosotros qué es lo que se nos ha prometido, cuales son esos postres que nuestro padre, que la vida, el universo, nos promete, qué es lo que la vida quiere de nosotros para, sobre eso, confiar, desarrollar la esperanza y saber que llueva, truene o relampaguee, vamos a recibirlo. Eso es Fe y hace que tengamos una vida plena, sin ansiedad, porque sabemos que vamos a recibir lo que merecemos. Y porque vamos dando los pasos para lograrlo, pero porque tenemos la confianza, la esperanza de que se nos ha prometido. Como no hay duda, como lo sabemos aún cuando no lo hemos visto llegará a nuestras manos, caminamos tranquilos.

Ahora bien, ¿cómo escucharte? Eso tú lo sabes mejor que nadie. Recuerdo que desde niño yo tenía claras algunas situaciones que a través de las décadas la vida me ha ido concediendo. Todavía tengo algunas pendientes, no todos los deseos de mi corazón han sido concedidos y precisamente porque me desespero y pierdo la Fe en ocasiones, porque soy tan humano como cualquier otro, es que escribo este capítulo, porque quizás al igual que tú, yo necesito recuperar, aumentar, trabajar y vivir en Fe.

Lo mejor es que aunque digan que es malo mirar atrás y no tiene sentido, si lo hacemos, nos damos cuenta, que después de todo, la vida, Dios, el universo, la luz, la energía -como le llames—siempre nos termina dando eso que nos prometió, que sentíamos que lograríamos; siempre logramos salir de aquello que en su momento no sabíamos como íbamos a resolver. En ocasiones, lo concedido hasta supera lo que pedimos.

Así, he comprendido que aunque decretar, pensar y actuar positivamente es bueno, todo lo que decretes, visualices, pienses y desees, debe ser sobre algo prometido, que tú sientes que la vida te entregará, porque por ejemplo, por más que yo decrete, visualice y haga todo positivamente para decir que voy a sacar un disco, que cuando salga será un hit en ventas y que haré un concierto al lado de Beyoncé, U2 y Madonna, tengo claro que no va a ser, —no porque yo sea negativo y no crea en mí—sino porque ese talento no se me dio, pero tengo otras capacidades que me hacen único, como tú las tienes también. Así que es bueno tener claro sobre qué vamos a tener Fe y no olvidar de dónde proviene, de donde brota nuestra esperanza. Recuerda que difícilmente podemos tener Fe si todo lo queremos a nuestro modo. Si no sueltas, no recibirás, hasta que sueltes el afán porque las situaciones sean como tú dices o crees que deben de ser.

Es maravilloso entender esto porque si estás dispuesto a escuchar y recibir mensajes, estos te empiezan a llegar. Simplemente pídelos y abrirás un libro y te asombrarás cómo te dice algo relacionado con eso que deseas; inesperadamente alguien te hará un comentario sobre el tema; verás una película que habla de eso que anhelas, te encontrarás con alguna publicidad al respecto o escucharás una canción que deja claro algo sobre eso que deseas. Claro, insisto, si es que se trata de un deseo que fue depositado en tu corazón al venir a esta experiencia humana y no simplemente de un capricho que tienes. Tú sabes bien cómo diferenciar, porque podrás engañar a los demás pero no a ti mismo.

El otro día leía algo hermoso. “Dame, Señor; lo que tú sabes me conviene y yo no sé pedir”. Empieza por ahí, por tener la humildad de saber que no es lo que tú digas, sino lo que la vida tenga para ti. Enfocarnos y aferrarnos a que debe ser lo que nosotros deseamos solamente nos hará que pasemos momentos de desesperación en medio de nuestro berrinche, que no es más que una elección propia, como todo en la vida.

¿Cuántas personas han enfrentado un diagnóstico médico nada alentador, pero con Fe en sus corazones, sabiendo desde lo más profundo de su ser que todavía no les toca abandonar esta tierra se recuperan? Simplemente, alimentan la esperanza de lo que saben, lo que sienten, en cierto modo es una certeza de que todo estará mejor y lo logran, porque lo que pides se te concede. Pero si pides bien. NO veo a todos pidiendo un Ferrari afuera de sus casas y cuidado y la vida te sorprende hasta con un auto mejor.

Lo cierto es que como reza el dicho: “La fe mueve montañas, pero es más fácil mover una montaña de tierra que mover una montaña dentro del corazón”. Escucha tu corazón, depende de ti, deja los ruidos externos, todo lo que digan y opinen los demás y déjate llevar por el mundo de la mano de la Fe.

Yo no te digo que pierdas la ambición en lo que deseas, solamente que sepas a dónde enfocar tus energías y que no las pierdas en situaciones que no puedes controlar, y que si confías y tienes Fe se te van a dar, la vida te va a ser más placentera.

En vez de desgastarte por tratar de convencer a Dios y a todos los demás de querer hacer las cosas a tu manera, convéncete que en tu vida todo está trazado y si te afanas en algo que sea por escuchar, entender y llevar a cabo eso que la vida, Dios, el Universo, desean para ti. Es más fácil que desgastarte queriendo cambiar al mundo y frustrándote porque las cosas no salen a tu manera.

Recuerda que la desesperación dice “¡corre, haz algo!”; la angustia dice “¡dalo todo por vencido!”; pero la Fe dice “¡espera y confía!”. Convierte tus temores en gozo ¡y aprende a tener fe!

¡Y recuerda: a sonreír, agradecer y abrazar la vida!

viernes, 9 de diciembre de 2016

UNA HISTORIA VIVIDA


Recuerdo cuando era niño soñaba con tener una gran vida, me enfocaba mucho en ser un gran padre de familia, un gran esposo, un gran hijo, un hombre hecho y completo; hasta mis maestros de la escuela le decían a mi madre “este niño no es como los demás será alguien grande y especial al crecer”; pero, ¿qué me hacía tan especial? ¿Por qué era tan diferente a los demás niños? pues mi corazón deseaba ayudar a las personas, no solo soñaba con tener una vida cómoda y de lujos, también había dentro de mí un deseo enorme por ayudar a las personas que sufren, aquellos olvidados por la vida, aquellos que ya no sueñan con un mañana porque perdieron su esperanza por circunstancias económicas como la pobreza o sociales generadas por la pérdida de los valores humanos y sumergidos en una sociedad donde es común los matrimonios separados, hijos abandonados por sus padres o enfermedades con las cuales debe vivir el resto de sus vidas padeciendo dolor y tristeza. 

Crecí en un ambiente familiar caótico donde todos los días solo había discusiones, no había comunicación, los conflictos eran el pan de cada día, no tenía amigos, era el llanero solitario, en la secundaria sufría el bulling de mis compañeros de colegio, y estaba
marcado por las injusticias y la pobreza; realmente estaba acabado, desgastado, sin ganas de vivir, y al crecer me enfrente con un mundo mucho más cruel, me di cuenta que un trabajo no te da dinero suficiente para comprar una casa o vivir económicamente cómodo.





Mi título de bachillerato solo me servía para conseguir trabajos de salario mínimo y de bajo nivel. Podía observar que esos que me hacían bulling en la secundaria tenían mejores vidas, conseguían mejores trabajos y conquistaban a las mejores chicas, las más hermosas y mujeres de buena familia. Decía dentro de mi:
 “porque tuve que nacer con un buen corazón, tengo que ser malo, a los malos les va bien, en este mundo solo siendo malo tendré todo lo que quiero” decidí ser malo y adivinen “ me fue pésimo” porque era algo así como un malo-bueno siempre que quería hacer algo malo sentía culpa me sentía infeliz era como negarme a mí mismo hasta que un día paso algo que le dio un rotundo giro a mi vida…………………………………..   

viernes, 2 de diciembre de 2016



MADUREZ ESPIRITUAL
Hebreos 5:14
Introducción:
La vida de los seres humanos, está llena de diferentes etapas o tiempos donde vivimos y actuamos de diferentes maneras. La vida de los seres humanos empieza desde su concepción, pasando la gestación, nacimiento, niñez, pre-adolescencia, adolescencia, adulto joven y maduro. Vejez y muerte. En cada etapa de nuestra vida actuamos de diferentes maneras y somos autosuficientes o dependientes de otras personas.
La palabra de Dios dice que los cristianos deben dejar de ser niños que aún necesitan de la leche líquida, haciendo referencia a la edad inmadura y totalmente dependiente de los seres humanos. Dios quiere que sus hijos crezcan, no de altura, sino en conocimiento, en comportamiento que dejen de ser niños en la fe y se conviertan en adultos maduros espiritualmente hablando. Hebreos 5:13-14 
El alcanzar madurez espiritual es importante para un cristiano. Todos sabemos y entendemos que hay diferentes tipos de cristianos, los hay maduros, los hay inmaduros pero Dios no desea cristianos inmaduros los quiere maduros.
a)  La madurez.
En el mundo conocemos la madurez de la persona adulta porque no actúa como niño, no es malcriado, no dice necedades, actúa con mucho equilibrio, con mucho sentido común, con mucha templanza. No anda actuando como un niño. La madurez espiritual  tiene cierta semejanza pero la madurez se alcanza por el conocimiento de la palabra de Dios y entendiendo lo que está bien o mal para Dios y por consiguiente se actúa, se vive, se habla como un adulto espiritualmente maduro.
La palabra madurez significa en la biblia completo. El cristiano maduro es un cristiano completo espiritualmente, entiende la palabra de Dios y vive de acuerdo a ella. Un cristiano completo no necesita que le repitan siempre los mismos temas básicos, temas que recibió en sus primeros meses de vida espiritual. Ya esos temas los conoce y los domina y los practica. No es necesario estar hablándoles constantemente del pecado, del compromiso, del amor a los hermanos, de dejar el viejo hombre y renovarse en el espíritu, etc. Sino que necesita alimento sólido, estudio y discernimiento de la palabra en temas más profundos, porque lo primero lo practica. Pero el que no ha madurado siempre necesita estar enseñándoles de los mismo, porque no avanzan, no crecen, no maduran, no son completos.
b)  Características de un cristiano maduro.
Las cualidades de un cristiano maduro, deberíamos desear alcanzarlas. Dios quiere cristianos maduros.
a)  Discernimiento del bien y el mal.
En hebreos 5:14 habla de que los que han alcanzado madurez tienen los sentidos   ejercitados, entrenados en evaluar, entender lo que es bueno según Dios y lo que es malo para Dios. De tal manera que entienden, comprenden lo que deben hacer y lo que no deben.
Cuando Salomón le pidió a Dios sabiduría una de las cosas que menciono era el discernir entre el bien y el mal para guiar al pueblo. 1 reyes 3:7-9  Dios desea que tengamos la capacidad de discernir, en todo, no solo en lo que me gusta de la palabra de Dios sino también en lo que no me gusta.
A los sacerdotes, Dios les dio la responsabilidad de discernir en lo bueno y lo malo y también el deber de enseñarle al pueblo. Levíticos 10:8-11  
b)  No son tardo para oír.
Una persona tarda para oír, es aquella que se le repite lo mismo una y otra vez, pero no lo retiene, no lo aguarda sino así como la escucho así la desecha. El tardo para oír es un cristiano que crece espiritualmente muy, muy lento. Pasa los años y sigue siendo casi igual no mejora mucho. El viejo hombre que debe desechar nunca lo abandona. Hebreos 5:11
Los tardos para oír después de muchos años aun necesitan que se les este enseñando lo mismo, no han crecido para ser maestros de otros, porque muchas veces no son buen ejemplos. Hebreos 5:12 
En el camino de la fe son recién nacidos, no crecen y tal vez nunca crecerán. Siempre se le debe estar explicando lo mismo, lo básico.
c)   Tiene la mente de Cristo.
Un cristiano maduro tiene la mente de Cristo, porque tiene conocimiento de la palabra y la práctica, obedece y cambia su antigua manera de vivir. 1Corintios 2:6-8 
No tiene la sabiduría del mundo sino la de Dios, la de Cristo, su palabra. 1 Corintios 2:12-16 
El espiritual puede juzgar todas las cosas porque tienen el conocimiento, la sabiduría de la palabra de Dios. Por eso tenemos la mente de Cristo. Pero el niño en la fe no tiene la mente de Cristo porque aún no ha aprendido, no sabe discernir entre el bien y el mal.
d)  Tienen cualidades espirituales.
Estas cualidades las ha desarrollado a través de los años, por oír la palabra, retenerla y obedecerla. El conocimiento de la palabra de Dios es vital para nuestra salvación, porque como podemos cambiar sino la retenemos. 2 Pedro 1:3-7 
Para crecer espiritualmente y convertirnos en cristianos maduros es necesario que desarrollemos y cultivemos estas cualidades con diligencia.
La fe que viene por el oír la palabra, creyendo lo que Dios dice en ella.
Virtud, son acciones, actitudes y forma de vida que son consideradas moralmente aceptables y buenas y específicamente representa el ejemplo que cada cristiano da con su manera de vivir.
Conocimiento, no del mundo sino el de Dios. Por esta razón no debemos ser tardos para oír, porque como obtendremos conocimiento.
Dominio propio, un cristiano maduro domina su carácter, su temperamento, su lengua, sus malos deseos y se somete a Dios.
Paciencia, la impaciencia no debe ser una cualidad del cristiano. El cristiano paciente soporta, es misericordioso
Piedad, la piedad es la cualidad de un cristiano de vivir para Dios, actuar para Dios, de someter su voluntad a la de Dios.
Afecto fraternal, aprender a querer a nuestros hermanos, a tenerles cariño, a nuestra familia es muy fácil, pero a los hermanos no están sencillos, pero debemos esforzarnos.  
Amor, el amor divino que no importa si acabamos de conocer a los hermanos, debemos amarlos porque Cristo los ama.
3.  Debemos esforzarnos por parecernos espiritualmente más a Cristo.
Dios quiere que crezcamos, que dejemos de ser bebes en la fe, que dejemos de ser carnales. Que en nuestra vida cristiana vallamos pareciéndonos más a Cristo. Efesios 4:11-13 
Dios  ha establecidos hombres idóneos para que enseñen y ayuden a otros a crecer espiritualmente. Lleguemos a pensar y a creer lo mismo y lleguemos a la estatura de Cristo, que es una meta muy difícil pero que debemos esforzarnos. Efesios 4:14-16 
Conclusión:

No debemos seguir siendo niños espirituales, inmaduros sino cristianos maduros, completos, firmes en la palabra de Dios, creciendo en el conocimiento de Dios y llevando una vida que agrade a Dios en todo.