lunes, 14 de noviembre de 2016




¿Por qué fracasan las relaciones de pareja?

Continuamente veo cómo llegan a la consulta personas  desoladas luego de haber vivido una ruptura  sentimental, al pasar por  esta experiencia reiteradas veces se sienten desconfiadas en creer que alguna vez podrán tener una  duradera y  satisfactoria relación de pareja.  La mayoría de las veces sus romances  comienzan  de manera maravillosa, todo es perfecto  y fluye,  pero luego de un tiempo la relación cambia y  no saben cómo todo ese amor y pasión de un principio desaparece. ¿Qué ocurre?
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Para responder a esta pregunta  es necesario que distingamos al menos dos etapas que suceden dentro de las relaciones de pareja. La primera es la etapa del enamoramiento o pasión que se caracteriza por ese sentimiento que muchos describen como “mariposas en el estómago”, se desencadenan cambios fisiológicos importantes al estar cerca de la persona amada, ocurren emociones fuertes hacia el otro, pudiendo  incluso llegarse a idealizar al enamorado. Los miembros de la pareja se sienten en un estado idílico de felicidad, todo a su alrededor cambia, se sienten alegres, divertidos, más vivos que nunca.  Pero estas sensaciones y sentimientos  tienen fecha de término, según la biología pueden durar como máximo 3 años en una pareja, luego de pasado este período, se entra  irremediablemente a la segunda etapa de las relaciones de pareja  que algunos teóricos llaman “Amor maduro” o “Amor verdadero”.
Fracasos parejas
Imagen: Alfredo Cáceres
Ser pareja es mucho más que el enamoramiento.
Es en la transición de una etapa a la otra donde la mayoría de las parejas fracasan, cuando comienzan a ver al otro tal cual es y las emociones fuertes desaparecen, por lo que las cosas se enfrían y suceden las rupturas.

Ocurre con frecuencia que  uno de los enamorados pasa antes que el otro a la segunda etapa y no sabiendo bien qué hacer con esta sensación,  abandona  el interés y se lanza nuevamente en la búsqueda de emociones fuertes, el otro miembro de la pareja puede interpretar esto como “se cansó de mi, se aburrió, me abandonó”, pero es más bien una cuestión de ritmos, tarde a temprano desaparece el enamoramiento y cada pareja ve cómo resolver este hecho, la manera en que lo resuelve depende estrictamente de los recursos con que cuente cada uno.

Entonces, ¿Qué hacer para mantener  el amor en el tiempo y poder vivir el Amor verdadero?

Ser pareja es mucho más que el enamoramiento de la primera etapa, por eso en mi opinión lo primero y más importante radica en comprender que la felicidad en la relación de pareja es un trabajo personal más que en conjunto. Para poder vivir la etapa de Amor verdadero es necesario tener un grado de responsabilidad de uno mismo, entender que nadie es culpable por las cosas que me suceden  y comprender que cada persona es dueña de sus sentimientos. Esto es aprender a no acusar a los demás por mis emociones, si alguien me causa daño, es porque yo lo permito en alguna medida,  y en el otro sentido,  tampoco hacer responsable a l otro de mi felicidad ya que es un proceso individual  e intransferible.

En definitiva para lograr una relación satisfactoria y duradera se deben sanar todas las carencias afectivas producidas por la historia con los padres, los vacíos emocionales deben ser en un primer momento reconocidos y luego reconstruidos, para lograr amar al otro sin dependencia, en libertad.


Una de las herramientas más útiles y efectivas para  sanar las carencias afectivas o vacios emocionales, es la terapia psicológica.  El proceso terapéutico que propongo en estos casos tiene como objetivos ayudar a la persona a valorarse a sí misma,  comprender sus errores y sanar sus dolores  para descubrir al amor verdadero,  ya que no es solo importante encontrar a la persona indicada sino que también ser la persona indicada. Siempre  digo a mis pacientes que nadie nos enseña a ser felices, es algo que debemos aprender, sin embargo esto requiere de mucha valentía y humildad. Estamos acostumbrados a culpar a los demás de nuestras frustraciones y dolores pero la clave está en mirar en nuestro interior, aprender a cambiar aquello que está mal en nosotros y nos hace sufrir para encontrar el amor verdadero en libertad.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

CÓMO VENCER LAS PREOCUPACIONES – PRIMERA PARTE

¿No te parecería fantástico que otro pudiera encargarte de tus preocupaciones? Pues, la Biblia dice que esto es posible. De hecho, Dios invita a todos sus hijos a echar todas sus ansiedades sobre él (1 Pedro 5:7). Y lo mejor de todo, no te cuesta ni un centavo. Dios se ofrece para tomar todas tus preocupaciones sobre sí mismo. Y dado que Dios recibe nuestras ansiedades, y que nos ha mandado no preocuparnos, quiere decir que toda preocupación es pecado. Dios nos dice constantemente en la Biblia que no nos preocupemos. Cuando desobedecemos su Palabra, es pecado. La preocupación probablemente es el pecado más común de nuestros tiempos.
Los efectos de la preocupación
Las preocupaciones pueden causar úlceras en el estómago, drenar la vitalidad, y enviarnos a una muerte prematura. Nos convierte en personas incapaces de manejar los problemas de la vida. El preocuparse muestra falta de fe en Dios, y nos impide de asumir nuestra responsabilidad en Frustrated Woman at Computer With Stack of Paperservir a Cristo Jesús. La preocupación es pecado.
Tal vez estás permitiendo que las angustias te impidan vivir una vida de fidelidad a Cristo. ¡Tal vez te preocupas por tus preocupaciones! Y lo que quieres saber es, ¿qué se puede hacer al respecto? ¿Qué dice la Biblia sobre cómo vencer este pecado? Pues, la Biblia dice que lo puedes vencer, ¡con seguridad!
La preocupación aflige a muchos Cristianos. Felipe, un ingeniero, tenía la tarea de construir un edificio grande. Era una tarea mucho más grande que todos los trabajos anteriores, con muchas dificultades. Comenzó a preocuparse sobremanera. Los contratistas y los subcontratistas estaban peleando entre sí. Los electricistas y los carpinteros no se ponían de acuerdo. Las fechas tope no se estaban cumpliendo. Todo el día y todos los días Felipe se preocupaba, y entre más se afligía menos podía hacer. Ya no era capaz de manejar los detalles de cada día. Comenzó a decirse cada día, “Ya no puedo, es demasiado”. Hasta por fin, un día se levantó de su escritorio y salió de su oficina. Como Felipe era Cristiano, fue a buscar consejo. Y fue con base en la Palabra de Dios que encontró la respuesta a sus angustias.
La esencia de la preocupación
¿Qué es la preocupación? En la Biblia, generalmente se traduce como ‘angustia’, o ‘ansiedad’. Se debería traducir como ‘preocupación’ para que entendamos en nuestros términos lo que Dios nos está diciendo. El término griego en el Nuevo Testamento significa “dividir, romper, o partir en dos”. Este término señala los efectos de las preocupaciones, es decir, lo que produce en nosotros. Pero en sí, la preocupación es una ansiedad en cuanto al futuro. Es una aflicción con respecto a algo sobre lo cual no podemos hacer nada, y ni siquiera podemos tener seguridad en cuanto a ello. Es por eso que nos parte en dos. Cuando uno se preocupa, mira hacia el futuro. Pero el futuro aún no ha llegado. No hay nada concreto que tú puedas agarrar, y no hay nada que se pueda hacer sobre ese futuro. La persona angustiada no puede hacer nada sobre el futuro, ni siquiera sabe cómo se ve el futuro. Nadie fuera de Dios conoce el futuro en su forma verdadera. La persona ansiosa primero se imagina que el futuro será así. Pero al momento piensa que tal vez será otra cosa. Y como no puede saberlo a ciencia cierta, lo parte en dos. De acuerdo a la Biblia, la preocupación es afligirse sobre lo que no se sabe y lo que no se puede controlar, y esto nos rompe en dos. La pregunta es, “Si esta es la esencia de la preocupación, ¿qué puede hacer al respecto?
Escuchemos a Jesús —él tiene la respuesta. Dice, “No se preocupen” (Mateo 6:31). Pero Jesús no deja el asunto ahí, sino que explica cómo vencer la angustia. En este pasaje Jesús concluye una discusión vital respecto a la tendencia de afligirnos por las necesidades de la vida con las siguientes palabras: “Así que, no os afanéis (no se preocupen) por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán” (Mateo 6:34). Jesús aquí nos aclara que el problema de la angustia es que proviene de un enfoque incorrecto de la vida. Jesús dice que es incorrecto dejar que los posibles problemas de mañana nos partan en dos hoy.
Cristo hace un contraste entre dos días: “No os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su afán”. En estas palabras tenemos la respuesta de Dios a las preocupaciones. Cada día tendrá suficientes problemas. Tú no debes enfocar tu mirada en los problemas de mañana ¡porque hay suficientes problemas hoy como para ocuparnos! Mañana pertenece a Dios. Mañana está en sus manos. Cuando nosotros intentamos tomar mañana, intentamos quitar lo que le pertenece a él. Los pecadores desean tener lo que no es de ellos, y así se destruyen a sí mismos. Dios solamente nos ha dado el día de hoy. Dios prohíbe que nos preocupemos de lo que podría suceder. Esto está en sus manos enteramente. El hecho trágico es que las personas que se preocupan mucho no sólo desean lo que les es prohibido, sino que se niegan a usar lo que se les ha dado.
imagesCAMF7LZ7¿Es malo planear para el futuro?
Antes de proceder, hay un punto que debemos destacar: Cristo no se opone a la planificación para el día de mañana. Cristo no se opone a pensar en mañana o prepararse para el futuro. Lo que prohíbe son las preocupaciones, la angustia que nos lleva a llorar. No hay nada en Mateo 6 que prohíba la planificación para el futuro.
Las palabras de Santiago son vitales para comprender todo esto (Santiago 4:13ss). Algunos han malentendido este pasaje, interpretándolo como si Santiago estuviera en contra de todo tipo de planificación. Pero esto es exactamente lo contrario del sentido del texto. Es más, en este pasaje Santiago nos está explicando cómo debemos hacer planes. Lo que prohíbe son los planes incorrectos, y nos muestra cómo planificar de la manera que agrada a Dios. Planificar y preocuparse son dos cosas muy diferentes.
¿Cómo debemos planificar entonces? Santiago nos responde así, “Deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala”. Ahora podemos ver la gran diferencia. Santiago nos dice que debemos hacer planes sin preocuparnos. Es imposible no planear, pues siempre estamos haciendo algún tipo de planificación. Pero debe ser sin angustia. La persona que se preocupa actúa como si tuviera el futuro en la palma de su mano. Es arrogante. Santiago dice que debes presentar tus planes ante Dios y decir, “Señor, he intentado hacer mis planes lo mejor posible, según tu voluntad revelada en la Biblia. Pero yo sé que sólo tú eres soberano, y someto mis planes a ti. Sea hecha tu voluntad”.
Como Cristiano, sabes que tu vida pertenece a Dios por el mero hecho de ser su criatura. Pero también has sido comprado por precio, el precio de la muerte de Jesucristo, él que dio su vida para redimirte del pecado y la muerte eterna. El próximo respiro está en sus manos. De modo que debes decirle a Dios, “Te traigo mis planes para que los revises y los corrijas”. Cuando planificas de esta manera, llevando tus planes a Dios para ser revisados (y negados si fuera el caso), aceptando gozosamente la voluntad de Dios, entonces estás planificando como dice Santiago. ¿De qué te tienes que preocupar cuando realmente pones tus mejores planes en la mano de Dios?

BIBLIOGRAFÍA: Jay Adams, Cómo Vencer las Preocupaciones (Guadalupe, Costa Rica: CLIR, 2011), 4–16.

CÓMO VENCER LAS PREOCUPACIONES – SEGUNDA PARTE

 Venciendo las angustias
 Ahora bien, regresemos a Mateo 6 para descubrir la alternativa que nos da Jesús con respecto a las preocupaciones. ¿Cómo podemos vencer las angustias en cuanto al futuro? ¿Cómo se puede vivir sin ninguna preocupación? ¡Es imposible! Tú preguntas, “¿Cómo puedo olvidar las preocupaciones?” La respuesta a esta pregunta es la llave al problema de las preocupaciones. Cristo no nos pide que dejemos de sentir urgencia. Nos dice que dirijamos nuestra urgencia hacia otra cosa. Nuestra preocupación no debe ser dirigida hacia mañana, porque esto sólo nos parte en dos.
Si has puesto en manos de Dios tus mejores planes, puedes dirigir tu atención a otra cosa que no sea mañana. Ya no tienes que afligirte sobre el futuro, y puedes dirigir tus esfuerzos, tus energías y todo lo que tienes hacia hoy. Esta es la llave que cierra la puerta a la angustia, y abre la puerta de la paz: concéntrate en hoy.
esclavo-esclavitudConcentrarse fuertemente en algo es una actitud correcta, no equivocada. Toda emoción que Dios nos ha dado tiene un uso correcto en el momento correcto. Cada emoción puede ser positiva cuando se usa correctamente, acorde con los mandamientos y principios de la Palabra de Dios. Pero cada emoción puede usarse equivocadamente también. Interesarse fuertemente (sentir ‘urgencia’ con respecto a alguna cosa) es una habilidad dada por Dios para movilizar las energías de cuerpo y mente para resolver un problema. Pero cuando enfocamos estas energías en el futuro, el propósito de soltar las energías químicas y eléctricas del cuerpo es frustrado, porque se derraman en el cuerpo pero no pueden usarse. No pueden convertirse en acción, porque es imposible hacer algo sobre el futuro. La preocupación activa una energía que no se usa, y en algunos casos los químicos producidos producen úlceras del estómago y otros síntomas físicos.
Pero si te enfocas en el día de hoy, las energías no son desperdiciadas, sino que pueden usarse. Tu preocupación será útil, tus energías podrán ser usadas al servicio de Jesucristo para resolver los problemas en lugar de preocuparse por ellos. Tú puedes hacer algo respecto a los problemas porque los tienes a mano, estás tratando con la realidad concreta.
 La preocupación y la pereza
¿Sabes que la Biblia señala que muchas de las personas que se preocupan son perezosas? Pues, esto es lo que Jesús mismo le dijo a uno que se afligía con respecto al futuro, y quería excusarse de sus responsabilidades a causa de sus preocupaciones. Pero Jesús dijo que era un caso de mera pereza. En Mateo 25 Cristo relató la historia de tres siervos a quienes se les dio dinero para invertir. Cuando regresó su señor, inquirió acerca de sus ganancias. Al que se le dio más, había duplicado su inversión, y el segundo hizo lo mismo. Pero el tercero confesó que había escondido su dinero en un hueco en la tierra. Cuando volvió el señor, el siervo sacó el dinero se lo llevó diciendo, “Aquí está lo suyo, señor. Lo enterré porque tenía miedo” (Mateo 25:25). El siervo se preocupó de las posibles consecuencias de invertir el dinero. Se preocupaba y se afligía hasta que quedó paralizado. Se preocupaba en lugar de trabajar. Y su señor le dijo, “Siervo malo (nótese que es pecado preocuparse por el futuro) y negligente… debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses” (Mateo 25:26, 27). Jesús le dice en otras palabras, “Debieras haber hecho por lo menos lo mínimo, y ni eso hiciste. Tú eres un siervo perezoso”.
La persona preocupada no puede hacer nada porque está ocupada preocupándose por los problemas de mañana. Termina haciendo nada. Tú no puedes hacer nada con los problemas desconocidos de mañana. La angustia sobre mañana es como la persona que se balancea en una mecedora: gasta energía sin ir a ningún lado. Pero con respecto a los problemas de hoy, algo siempre se puede hacer (ver 1 Corintios 10:13). En última instancia, aunque no puedes cambiar el problema, por el poder del Espíritu Santo puedes cambiar tus actitudes con respecto a los problemas. Si nada más cambia, tú puedes cambiar. De modo que siempre hay algo que se puede hacer.
 Una solución práctica
Hay un procedimiento sencillo que puedes utilizar cuando te encuentras preocupándote en lugar de trabajar. Cuando sientes que la angustia se te está subiendo, siéntate inmediatamente y escribe las siguientes tres preguntas en una hoja de papel, dejando espacio debajo de cada una para llenar después:
1.      ¿Cuál es el problema?
2.      ¿Qué quiere Dios que yo haga con él?IM000385.JPG
3.      ¿Cuándo, dónde y cómo debo comenzar?
A veces el solo hecho de apuntar el problema te conduce a la solución. Cuando defines el problema, debes comenzar de inmediato a buscar una solución en las Escrituras. La pregunta es: “¿Cómo puedo enfrentar este problema para la gloria de Dios?” No te conformes con buenas soluciones e ideales nobles. En cambio, comienza a trabajar. Fija un horario para tu trabajo, y ataca la tarea más difícil primero. No olvides el ejemplo de Abraham, “se levantó temprano” cuando Dios le dio la tarea horrenda de sacrificar a Isaac, su único hijo, a quien amaba (Génesis 22:3). Ahí tenemos la solución de Dios para la preocupación.

BIBLIOGRAFÍA: Jay Adams, Cómo Vencer las Preocupaciones (Guadalupe, Costa Rica: CLIR, 2011), 16-31. ADAPTADO POR: www.poder1844.org

sábado, 5 de noviembre de 2016



 Todo lo puedo en Cristo. 



     Filipenses 4:13 es uno de los versículos mas malinterpretados en el Nuevo Testamento. Ministros, pastores, lideres, y creyentes usan frecuentemente este pasaje para dar ánimo y consuelo a otros cristianos que se encuentran con algún problema difícil, lo cual es apropiado. Sin embargo, el pasaje debe de ser considerado cuidadosamente y no a la ligera para evitar confundir, lastimar, y ultimadamente engañar a otros creyentes. 

En una ocasión, una hermana en Cristo llego a su iglesia e informo a la congregación que ella estaba a punto de perder su casa, el banco se la iba a reposeer por falta de pago hipotecario. Con lágrimas en los ojos la hermana pidió oración para que Dios le ayudara a no perder su hogar. El ministro en esa ocasión dijo enfrente de toda la congregación: “No se preocupe hermana, diga: todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” a lo cual algunos presentes dijeron: “¡Amén!” ¿Es acaso Filipenses 4:13 un versículo que usted recita, y por arte de magia los problemas desaparecen? De acuerdo a Filipenses 4:13 ¿Todos los problemas se van? Y si la fe mueve montañas ( Mateo 17:20 ), y sin fe no podemos agradar a Dios ( Hebreos 11:6 ), si los problemas no desaparecen, ¿es debido a nuestra falta de fe?

La cuestión que estamos tratando de resolver es si todos los problemas se van, de acuerdo a lo que dice Filipenses 4:13, no es acerca de que si los cristianos tenemos fe o no. Todos los cristianos tenemos fe, si no tuviésemos fe, ¿Como podríamos ser salvos? Yo creo que lo apropiado era orar por el problema de la hermana. De manera que podemos darnos cuenta del peligro que encierra el memorizar y repetir versículos bíblicos a la ligera sin discernir el contexto y mensaje espiritual del mismo. Los versículos 4:4-12 forman el contexto inmediato a la frase: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Nunca debemos separar Filipenses 4:13 de los versículos que están antes. De esta manera es necesaria una exposición de los versículos 4:4:12. 


Mujer orando 
 El Pastor Steve Stroope nos sugiere que este pasaje nos habla acerca de la preocupación que tenemos algunos creyentes en Cristo.1 Warren Wiersbe esta también de acuerdo con este análisis al decir: “Pablo nos dice que la mente segura, es decir la mente que está custodiada por la paz de Dios, nos libera de toda preocupación.” 2 El afán y la ansiedad causan intranquilidad a nuestra mente. Ciertamente los versículos 6-8 apoyan este argumento. El cual nos ayuda a entender los versículos 4-8 de la siguiente manera: “Por nada estéis afanosos o preocupados. No penséis en vuestros problemas y dificultades. Sino pensar en todo lo bueno, y sobre todo gozaos en el Señor.” En los versículos 9 y 10 el Apóstol Pablo exhorta a los Filipenses a seguir su ejemplo. “¡Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo!” dice el Apóstol a los Corintios ( 11:1 ). 

En los versículos 10 y 11 el Apóstol nos provee un ejemplo de cómo él ha sabido sobrellevar cualquier situación que nos pudiese producir preocupación. Filipenses 4:11 nos lleva al grano del mensaje de Pablo: “He Aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.” Vivir contentos con la voluntad de Dios cualquiera que sea nuestra situación o circunstancia es parte de la enseñanza en esta sección de la palabra de Dios. Pablo estando en cadenas en una cárcel ( Filipenses 1:12-14 ) en Roma3, afirma no tener escasez, cuando está claramente falto de libertad. Pero el puede vivir contento y gozoso puesto que esa es la voluntad de Dios para su vida. 

Se vivir humildemente y se tener abundancia

En el versículo 12 Pablo añade que no importa en cual circunstancia él se encuentre, él sabe vivir contento y con gozo. Uno solo puede imaginarse la abundancia material en la que Pablo vivía cuando era un religioso fariseo, pero ahora estaba en una prisión, entrenado y listo para vivir en hambre si fuese necesario. Lo importante para él era la proclamación del evangelio de salvación en Cristo Jesús, ( Filipenses 1:12 ). 

De manera que la palabra de Dios nunca nos enseña en Filipenses 4:4-13 que todos nuestros problemas se van en el nombre de Jesús. Si hay algo que este pasaje enseña, es que debemos pedir por nuestros problemas en oración y ruego con acción de gracias, ( Filipenses 4:6 ). Solo entonces la paz de Dios morara en nuestra mente y nuestros pensamientos. Solo entonces podremos vivir con gozo cuando no hay salud, cuando no hay trabajo, cuando nos falta un ser querido, y cuando las cosas no nos salen bien.




miércoles, 2 de noviembre de 2016

¿Qué dice la Biblia acerca de los chismosos?

1 Tim. 5:13

I. Textos
            Lev. 19:16, “No andarás chismeando entre tu pueblo”
            Prov. 6:19, “El testigo falso que habla mentiras,  Y el que siembra discordia entre hermanos”
            Prov. 11:12, “El que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo;  Mas el hombre prudente calla.  13  El que anda en chismes descubre el secreto;  Mas el de espíritu fiel lo guarda todo”.
            Prov. 12:18 “Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada”.
            Proverbios 16:28, “Y el chismoso aparta a los mejores amigos”.
            Prov. 18:8, “Las palabras del chismoso son como bocados suaves,  Y penetran hasta las entraña”.
            Prov. 20:19, “El que anda en chismes descubre el secreto;  No te entremetas (no te asocies), pues, con el suelto de lengua (chismoso, LBLA)”. ¿Secreto? O, qué bueno. Me gusta oír secretos.
            Prov. 26:20, “Sin leña se apaga el fuego,  Y donde no hay chismoso, cesa la contienda. 21  El carbón para brasas, y la leña para el fuego;  Y el hombre rencilloso para encender contienda.  22  Las palabras del chismoso son como bocados suaves,  Y penetran hasta las entrañas”.
            Rom. 1:29 LBLA “estando llenos de toda injusticia, maldad … chismosos”.
            2 Cor. 12:20 “chismes” (murmuraciones).
            Sant. 3:1-12. Nos encanta leer 1 Cor. 13:4-7 y también nos encanta chismear. De la misma boca …
II. El chisme es la conversación que hiere a otros.
            A. Rom. 1:30, KATALALOUS, hablar detrás, habladores detrás, sea secreta o abiertamente (Sant. 4:11; 2 Cor. 12:20); “backbiters” muerde espaldas (ASV). Repetir rumores no confirmados para lastimar. Los que repiten rumores hablan con conocimiento limitado, con información dudosa y nebulosa. Entonces hace más grande el rumor para que sea más interesante, pues el propósito es divertir.
            B. ¿Cómo comienza su plática el chismoso?
                        1. “Yo sé que esto no es cosa mía, pero …” Y luego lo hace cosa de él.
                        2. “Esto es muy confidencial …” Lo que quiere decir es que le voy a contar un chisme muy interesante. (En una ocasión le dije algo así al hermano Glenn Rogers, y él me dijo, “Entonces, a cualquiera que yo lo repita le diré que es muy confidencial”).
                        3. “Se dice que …” o “He escuchado de fuentes muy confiables que …” De esta manera el o ella que hable no tiene que aceptar la responsabilidad, sino que la deja con alguien más (la persona que se lo haya contado).
                        4. “Le quiero contar esto y luego usted puede sacar su propia conclusión”. En esto también el o ella que hable no quiere ser responsable por las conclusiones que la gente podría sacar de lo que les dice.
                        5. “¿Supiste lo que hizo Carlos …?” “No, ¡cuéntame!” A la gente le encanta hablar del supuesto mal de los demás.
            D. Prov. 22:1, “De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro”. Esto es lo que el chismoso destruye. El hno. W. L. Oliphant usó la ilustración de una hermana que hizo mucho daño a la reputación de cierto hermano con sus chismes. Cuando él le exhortó, ella se arrepintió y dijo que ella haría todo lo posible por corregir el daño hecho. Entonces el hermano tomó una almohada de plumas, la abrió y soltó las plumas en el viento y pidió que la hermana las recogiera. Así son “plumas” envenenadas de los chismes que se lanzan al aire. Hacen daño irreparable al nombre de otro. Se puede devolver lo robado (un carro, un caballo), pero ¿la reputación?
III. ¿Por qué chismear? Es una forma de diversión.
       A. Parece que muchas personas que no tienen ideas sanas que son interesantes y, por eso, repiten rumores y chismes que siempre son interesantes. Parece que pensamos que tenemos que decir algo. Nos juntamos o nos llamamos por teléfono, y hay que decir algo. No podemos simplemente estar sentados viéndonos. ¿De qué platicamos? Por no tener pensamientos o ideas que valgan la pena discutir hay que hablar de otros, y hablar mal de ellos es más divertido que el hablar bien.
            B. Pero es diversión a expensas de otros (ausentes). ¿Alguien tiene problemas, fallas, comete errores? ¡Es muy intereante! Cuéntemelo. Y otra vez. Para reir.
            C. También es para inflar el ego. Al bajar al otro, pensamos que nos elevamos a nosotros mismos.
            D. Compárese el vicio de maldecir. ¿Por qué maldecir? Para sentirse más grande, más fuerte, que lo que dice es más importante. Para llamar atención.
            E. Para vengarse. Esta es la explicación de muchos chismes (y maldiciones). Es lo opuesto a lo que Jesús enseña en Mat. 18:15-17. Hay que ser honestos. ¡Es odio secreto!
IV. El chismear perpetua el mal (el rumor, la mentira, la información parcial, chueca, dañina).
            A. La verdad sufre, pero el error y la mentira prospera.
            B. Sant. 3:8, “pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal”. Parece que todos tenemos mucha víbora en nosotros.       
V. El remedio.
       A. Antes de contar algo que pueda dañar el nombre de algún hermano (u otro), debemos preguntarnos:
                        1. ¿Estoy seguro que es verdad lo que voy a contar?
                        2. ¿Estaría yo dispuesto a escribirlo y firmar mi nombre?
                        3. ¿Serán beneficiados los que me escuchen por lo que voy a contar?
            B. Si una víbora nos muerde, queremos que el doctor saque el veneno. Así también con el veneno espiritual: debemos crucificar la carne con sus hechos (y palabras).
            C. Debemos vencer el mal con el bien. Si comenzamos a hablar mal de alguno de nosotros, debemos detenernos y pensar: ¿en realidad quiero destruir a mi hermano? ¿quiero debilitarlo? ¿quiero herirlo?
            D. Col. 4:6, “Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno”;  Efes. 4:29, “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes”.
            E. Prov. 25:23, “El viento del norte ahuyenta la lluvia, Y el rostro airado la lengua detractora (murmuradora, LBLA, lit. lengua de secreto)”. Fruncir el ceño, o si es por teléfono, simplemente detenerlo(la), diciendo, “mis oídos no son bote para basura”. Se requiere valor, puede ofender, pero es lo indicado. Prov. 20:19, “El que anda en chismes descubre el secreto;  No te entremetas, pues, con el suelto de lengua”.
            F. Sal. 15:1, “Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo?  ¿Quién morará en tu monte santo?  2  El que anda en integridad y hace justicia,  Y habla verdad en su corazón.  3  El que no calumnia con su lengua,  Ni hace mal a su prójimo,  Ni admite reproche alguno contra su vecino”.
            G. 1 Tim. 5:10,  Estar ocupados buenas obras, enseñando el evangelio, invitando gente a los servicios, teniendo estudios bíblicos con hermanos. Si hay tiempo para ser chismosos y entremetidos, obviamente nos sobra tiempo libre. Hay que llenar el vacío con el bien. Hech. 8:4, 5.
            H. Recuérdese Mat. 12:34-17.

martes, 1 de noviembre de 2016

¿Cuál es el secreto de la felicidad familiar?
JEHOVÁ DIOS desea que las familias sean felices. Por eso, en su Palabra, la Biblia, ofrece pautas a cada uno de sus miembros y explica lo que espera de ellos. Cuando se siguen sus consejos, se obtienen muy buenos resultados. Como dijo Jesús: “¡Felices son los que oyen la palabra de Dios y la guardan!” (Lucas 11:28).
2. ¿Qué debemos reconocer para tener una vida familiar feliz?
Para tener una vida familiar feliz, debemos reconocer que fue Jehová quien creó la familia. Jesús mismo dijo que Dios es nuestro “Padre” (Mateo 6:9). En efecto, todas las familias de la Tierra existen gracias a nuestro Padre celestial, y por eso él sabe lo que las hace felices (Efesios 3:14, 15). Pues bien, según la Biblia, ¿qué espera Dios de cada miembro de la familia?

EL ORIGEN DIVINO DE LA FAMILIA

3. ¿Qué dice la Biblia sobre el comienzo de la vida familiar, y cómo sabemos que eso es cierto?
Jehová creó a los dos primeros seres humanos, Adán y  Eva, y los unió en matrimonio. Les dio como hogar un hermoso paraíso terrestre —el jardín de Edén— y les mandó que tuvieran hijos. Les dijo: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra” (Génesis 1:26-28;2:18, 21-24). Este relato no es un cuento ni una leyenda. Jesús mostró que la explicación que da el libro de Génesis sobre el comienzo de la vida familiar es cierta (Mateo 19:4, 5). Ahora tenemos muchos problemas y la vida no es como Dios quería al principio, pero aun así es posible que las familias sean felices. Veamos por qué.
4. a) ¿Cómo podemos poner todos de nuestra parte para que nuestra familia sea feliz? b) Para que las familias sean felices, ¿por qué es fundamental que estudien la vida de Jesús?
Todos podemos poner de nuestra parte para que nuestra familia sea feliz. Para ello, debemos imitar a Dios y demostrarnos amor (Efesios 5:1, 2). Pero ¿cómo vamos a imitar a Dios, si ni siquiera lo vemos? Aunque es cierto que no lo vemos, podemos saber cómo actúa, ya que envió a su Hijo primogénito a la Tierra (Juan 1:14, 18). Este Hijo, Jesucristo, imitó tan bien a su Padre celestial que ver y escuchar a Jesús era lo mismo que estar con Jehová y escucharlo (Juan 14:9). Así que todos podemos contribuir a que nuestra vida familiar sea más feliz si nos fijamos en el amor que demostró Jesús y seguimos su ejemplo.

EL MODELO PARA LOS ESPOSOS

5, 6. a) ¿Qué ejemplo dio Jesús a los esposos por la forma en que trató a la congregación? b) ¿Qué debe hacerse para que Dios perdone los pecados?
La Biblia dice que el hombre debe tratar a su mujer tal como Jesús trató a sus discípulos. Fíjese en este mandato bíblico: “Esposos, continúen amando a sus esposas, tal como el Cristo también amó a la congregación y se entregó por ella [...]. De esta manera los esposos deben estar amando a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa, a sí mismo se ama, porque nadie jamás ha odiado a su propia  carne; antes bien, la alimenta y la acaricia, como también el Cristo hace con la congregación” (Efesios 5:23, 25-29).
El amor que Jesús mostró a su congregación, es decir, a sus seguidores, es un ejemplo perfecto para los esposos. Aunque los discípulos eran imperfectos, Jesús “los amó hasta el fin”, pues sacrificó su vida por ellos (Juan 13:1; 15:13). Por eso a los casados se les pide que “sigan amando a sus esposas y no se encolericen amargamente con ellas” (Colosenses 3:19). ¿Qué ayudará al esposo a poner en práctica este consejo, sobre todo si a veces su mujer no actúa con buen juicio? Recordar que él también comete errores y que para que Dios lo perdone debe hacer algo. ¿De qué se trata? Debe perdonar primero a los que pecan contra él, lo que incluye a su esposa. Por supuesto, ella tiene que hacer lo mismo (Mateo 6:12,14, 15). Por esa razón se dice que un matrimonio feliz es la unión de dos personas que saben perdonar.
7. ¿Qué tuvo en cuenta Jesús, y por qué sirve eso de ejemplo a los esposos?
Los esposos también deben fijarse en que Jesús fue siempre considerado con sus discípulos. Tuvo en cuenta sus limitaciones y sus necesidades físicas. Por ejemplo, en una ocasión en la que estaban cansados les dijo: “Vengan, [...] en privado, a un lugar solitario, y descansen un poco” (Marcos 6:30-32). La esposa merece la misma consideración. La Biblia se refiere a la mujer con la expresión “un vaso más débil” —lo que quiere decir que es un ser más delicado— y manda al esposo que le dé “honra”. ¿Por qué? Porque tanto él como ella recibirán por igual el “favor inmerecido de la vida” (1 Pedro 3:7). Los esposos deben recordar que lo que nos hace valiosos a los ojos de Dios no es el hecho de que seamos hombres o mujeres, sino de que seamos fieles (Salmo 101:6).
8. a) ¿Por qué puede decirse que el hombre que “ama a su esposa, a sí mismo se ama”? b) ¿Qué implica que el esposo y la esposa sean “una sola carne”?
La Biblia dice que el hombre que “ama a su esposa, a sí  mismo se ama”. La razón es que “ya no son dos, sino una sola carne”, como señaló Jesús (Mateo 19:6). Por lo tanto, los casados solo deben demostrar interés sexual en su pareja (Proverbios 5:15-21; Hebreos 13:4). Para lograrlo, cada uno de ellos debe preocuparse por satisfacer las necesidades del otro, y no solo las suyas (1 Corintios 7:3-5). Es interesante que se diga que “nadie jamás ha odiado a su propia carne; antes bien, la alimenta y la acaricia”. El esposo debe amar a su esposa como se ama a sí mismo y debe recordar que tendrá que rendir cuentas a su cabeza, Jesucristo (Efesios 5:29;1 Corintios 11:3).
9. ¿Qué cualidad de Jesús se menciona en Filipenses 1:8, y por qué deben mostrarla los esposos?
El apóstol Pablo mencionó el “tierno cariño [...] de Cristo Jesús” (Filipenses 1:8). La ternura de Jesús hacía sentir bien a los demás. A sus discípulas les resultaba muy agradable la manera como las trataba (Juan 20:1, 11-13, 16). Del mismo modo, las mujeres casadas sienten la necesidad de que sus esposos les muestren ternura y cariño.

UN EJEMPLO PARA LAS ESPOSAS

10. ¿Qué ejemplo da Jesús a las esposas?
10 Como toda organización, la familia necesita que alguien la dirija para funcionar bien. Hasta Jesús tiene alguien que está por encima de él y a quien se somete. “La cabeza del Cristo es Dios”, tal como “la cabeza de la mujer es el varón” (1 Corintios 11:3). Jesús siempre se somete a su Cabeza, Dios. De esa manera nos da un buen ejemplo, porque todos tenemos un cabeza a quien debemos someternos.
11. ¿Qué actitud debe mostrar la esposa hacia su esposo, y qué resultado puede tener su conducta?
11 Debido a la imperfección, los esposos cometen errores y en muchas ocasiones no son cabezas de familia ideales. ¿Cómo debe reaccionar la esposa en esos casos? No debe hablar con desprecio de su marido ni intentar dirigir la  familia. Tiene que recordar que Dios valora mucho el espíritu tranquilo y apacible (1 Pedro 3:4). Si tiene esa actitud, le costará menos trabajo ser sumisa a su esposo, incluso en las situaciones más difíciles. Además, las Escrituras dicen: “La esposa debe tenerle profundo respeto a su esposo” (Efesios 5:33). Pero ¿y si él no acepta a Cristo como su cabeza? La Biblia les aconseja a las casadas: “Estén en sujeción a sus propios esposos, a fin de que, si algunos no son obedientes a la palabra, sean ganados sin una palabra por la conducta de sus esposas, por haber sido ellos testigos oculares de su conducta casta junto con profundo respeto” (1 Pedro 3:1, 2).
12. ¿Por qué no está mal que la esposa exprese sus opiniones con respeto?
12 En ocasiones puede que la esposa no esté de acuerdo con su marido, sea cristiano o no. Pero si le expresa su opinión con tacto, no le estará mostrando falta de respeto. Puede que ella tenga razón y que toda la familia se beneficie si él le hace caso. La Biblia relata que Sara le recomendó a su esposo, Abrahán, una solución práctica para un problema que tenían en su hogar. Aunque a él no le gustó la idea, Dios le dijo: “Escucha su voz” (Génesis 21:9-12). Sin embargo, cuando el esposo toma una decisión final que no va en contra de las leyes divinas, la esposa se somete a su autoridad y apoya su decisión (Hechos 5:29; Efesios 5:24).
Abrahán escuchando a Sara
¿Por qué fue Sara un buen ejemplo para las esposas?
13. a) ¿Qué se anima a hacer a las casadas en Tito 2:4, 5? b) ¿Qué dice la Biblia sobre la separación y el divorcio?
13 La labor de la esposa es fundamental para que la familia esté bien atendida. Por ejemplo, la Biblia les dice a las casadas que “amen a sus esposos, amen a sus hijos, sean de juicio sano, castas, trabajadoras en casa, buenas, sujetas a sus propios esposos” (Tito 2:4, 5). La esposa y madre que así lo hace se gana el cariño y el respeto de su familia (Proverbios 31:10, 28). Sin embargo, todos los matrimonios están formados por personas imperfectas. Por eso, puede que en algunas situaciones extremas terminen separándose o divorciándose. La Palabra de Dios permite la separación en ciertos casos. Pero nadie debe tomar el asunto a la ligera, pues la Biblia aconseja: “La esposa no debe irse de su esposo; [...] y el esposo no debe dejar a su esposa” (1 Corintios 7:10, 11). Además, las Escrituras solo autorizan el divorcio si uno de los miembros de la pareja ha cometido fornicación, es decir, inmoralidad sexual (Mateo 19:9).

UN EJEMPLO PERFECTO PARA LOS PADRES

14. ¿Cómo trató Jesús a los niños, y qué necesitan ellos de sus padres?
14 Jesús dio a los padres el ejemplo perfecto de cómo tienen que tratar a sus hijos. Cuando algunas personas quisieron impedir que los pequeños se le acercaran, Jesús les dijo: “Dejen que los niñitos vengan a mí; no traten de detenerlos”. La Biblia relata que a continuación “tomó a los niños en los brazos y empezó a bendecirlos, poniendo las manos sobre ellos” (Marcos 10:13-16). En vista de que Jesús pasó tiempo con los niños, ¿no cree que usted debería hacer lo mismo con sus hijos? Ellos necesitan que usted les dedique mucho tiempo, no solo unos pocos ratos. Es fundamental que saque tiempo para enseñarles, pues así lo manda Jehová a los padres (Deuteronomio 6:4-9).
15. ¿Qué pueden hacer los padres para proteger a sus hijos?
 15 Vivimos en un mundo cada vez más malvado. Por eso, los hijos necesitan que sus padres los protejan de quienes traten de hacerles daño, por ejemplo, quienes quieran abusar sexualmente de ellos. Jesús protegió a sus discípulos, a quienes llamó de forma cariñosa “hijitos”. Cuando lo arrestaron, poco antes de que lo mataran, buscó la manera de que ellos pudieran escapar (Juan 13:33; 18:7-9). Si usted es padre o madre, esté pendiente de cualquier cosa que el Diablo intente hacer para perjudicar a sus hijos. Además, adviértales de los peligros (1 Pedro 5:8). * Nunca ha estado tan  amenazado el bienestar físico, espiritual y moral de los niños como en nuestros días.
1. Jesús dedicando tiempo a los niños; 2. Un padre leyendo con su hijo el libro “Aprendamos del Gran Maestro”
¿Qué pueden aprender los padres del modo como Jesús trató a los niños?
16. ¿Qué pueden aprender los padres de la manera como Jesús reaccionaba ante las imperfecciones de sus discípulos?
16 La noche antes de que Jesús muriera, sus discípulos discutieron sobre quién era el más importante. En vez de enojarse con ellos, Jesús los corrigió cariñosamente tanto de palabra como con el ejemplo (Lucas 22:24-27; Juan 13:3-8). Si usted tiene hijos, ¿cómo puede imitar a Jesús cuando los corrige? Es verdad que ellos necesitan que usted los discipline, pero solo debe hacerlo “hasta el grado debido” y nunca con furia. Piense siempre antes de hablar para que sus palabras no los hieran como “las estocadas de una espada” (Jeremías 30:11;Proverbios 12:18). Debe aplicar la disciplina de tal forma que el niño después entienda que fue lo mejor para él (Efesios 6:4; Hebreos 12:9-11).

UN MODELO PARA LOS HIJOS

17. ¿Por qué fue Jesús un ejemplo perfecto para los hijos?
17 ¿Pueden los hijos aprender algo de Jesús? Claro que sí. Él demostró con su ejemplo que los hijos deben obedecer a sus padres. Dijo: “Hablo estas cosas así como el Padre me ha enseñado [...], porque yo siempre hago las cosas que le agradan” (Juan 8:28, 29). Tal como Jesús fue obediente a su Padre celestial, también los hijos deben hacer caso a sus padres. De hecho, así se lo manda la Biblia (Efesios 6:1-3). Aunque Jesús fue un niño perfecto, obedeció a sus padres humanos, José y María, que eran imperfectos. Sin duda, eso contribuyó a que toda la familia fuera feliz (Lucas 2:4, 5,51, 52).
18. Indique por qué Jesús obedeció siempre a su Padre celestial y a quiénes hacen felices los hijos que obedecen a sus padres.
18 ¿Cómo pueden los hijos parecerse más a Jesús y hacer felices a sus padres? Una manera es obedeciéndolos. Aunque a veces les cueste trabajo, eso es lo que Dios desea que hagan (Proverbios 1:8;6:20). Jesús siempre obedeció a su  Padre celestial, hasta en las situaciones más difíciles. Cuando llegó el momento de que hiciera algo muy difícil que Dios le había mandado, le dijo: “Remueve de mí esta copa”. Es decir, le pidió que lo librara de cumplir aquel requisito. Aun así, hizo la voluntad de Dios, porque se daba cuenta de que su Padre sabía qué era lo más conveniente (Lucas 22:42). Los hijos que aprenden a ser obedientes hacen muy felices tanto a sus padres como a Jehová, su Padre celestial (Proverbios 23:22-25). *
Un muchacho resiste la tentación de aceptar un cigarrillo de sus compañeros
¿En qué deben pensar los jóvenes cuando estén frente a una tentación?
19. a) ¿Cómo tienta Satanás a los jóvenes? b) ¿Cómo afecta a los padres la mala conducta de sus hijos?
19 El Diablo tentó a Jesús, y podemos estar seguros de que también tentará a los jóvenes para que hagan cosas malas (Mateo 4:1-10). Por ejemplo, pudiera utilizar la presión de los compañeros, pues sabe lo difícil que es resistirla. Por lo tanto, es fundamental que los jóvenes eviten las malas compañías (1 Corintios 15:33). Tenemos el caso de Dina, la hija de Jacob: ella se juntó con personas que no adoraban a Jehová, y eso terminó causando muchos problemas (Génesis 34:1, 2). Joven, ¿te has puesto a pensar en cuánto sufre toda la familia cuando uno de sus miembros cae, por ejemplo, en la inmoralidad sexual? (Proverbios 17:21, 25.)

 EL SECRETO DE LA FELICIDAD FAMILIAR

20. Para que la familia sea feliz, ¿qué debe hacer cada miembro?
20 Cuando surgen problemas en el hogar, es más fácil resolverlos si se siguen los consejos de la Biblia. De hecho, como ya hemos visto, poner en práctica esos consejos es el secreto de la felicidad familiar. Así pues, esposos, amen a su esposa y trátenla como Jesús trató a su congregación. Esposas, sométanse a la autoridad de su esposo e imiten a la esposa ejemplar de Proverbios 31:10-31. Padres, eduquen a sus hijos (Proverbios 22:6). Cabezas de familia, “presida[n] su propia casa excelentemente” (1 Timoteo 3:4, 5; 5:8). Por último, hijos, obedezcan a sus padres (Colosenses 3:20). Ningún miembro de la familia es perfecto; todos cometen errores. De modo que seamos humildes y pidamos perdón a los demás.
21. ¿Qué maravilloso futuro nos espera, y cómo podemos disfrutar ahora de una feliz vida familiar?
21 Sin duda alguna, la Biblia contiene muchísimos consejos valiosos para la vida familiar. Además, nos habla del nuevo mundo de Dios y del Paraíso terrestre que estará lleno de siervos felices de Jehová(Revelación [Apocalipsis] 21:3, 4). ¡Qué futuro tan maravilloso nos espera! Pero aun ahora podemos disfrutar de una feliz vida familiar si seguimos las instrucciones que Dios nos da en su Palabra, la Biblia.